jueves, 23 de julio de 2009

Disculpa…


Amor, te pido me disculpes,
ayer de noche entre sueños
te envié como fantasmas a mis dedos,
-sabes bien que no es cosa mía-
es ése haberte declarado piel de fuego para ellos,
y su falta de razón que no le temen al abraso
de sentir de nuevo que te acarician.
Se fugaron de mis manos a tu encuentro,
y te confieso corazón; no hice nada para evitarlo,
me senté a un lado cual perverso para verlos
y entre sueños, aunque suene extraño,
cerrar los ojos para ir leyendo cada braza de tu cuerpo.
Recordé cada instante de aquellos tiempos
cuando entre besos medía los centímetros
de fuego entre lunar y cima,
entre simas y rincones recién descubiertos,
y los vi amor -no sé cuanto tiempo-
acariciando y leyendo cada parte de tu alma,
acariciándote y quemándose y quemándose de nuevo,
y discúlpame por ello
sé que los sentiste aunque haya sido en sueños,
pues cuando más se abrasaban al fuego de tu cuerpo,
allá donde te encuentras con tibia voluntad,
y acá en donde duermo;con tímida humedad, se apagaron.

Due® 29julio09

2 comentarios:

Horace dijo...

Me ha encantado tu poema. Tiene figuras originalisimas y de una belleza y elegancia poética indiscutibles("...te envié como fatasmas a mis dedos...", "...se fugaron de mis manos a tu encuentro..."). Gracias por tu regalo.

Due® dijo...

gracias a ti por pasar por acà, un abrazo fuerte