
Es que las horas lo saben y por ello se tornan tan solas,
se confabulan con la cama, las sabanas y la almohada,
se disfrazan en partículas minúsculamente vacías
que me llegan a cuentagotas –tic tac, tic tac-
el segundero se mueve y no amanece,
la cama se ensancha hasta la orilla
de tus mares que en calma me ahogan
mientras las sabanas pesan y pesan distancias
y el fiel de la balanza dice que ya no vuelan.
La almohada huele a ti
a sabiendas de que no huela anda,
el amanecer no llega, la vida no tiene mañana.
Y es que las horas son dueñas del tiempo;
tu recuerdo y la luz del mañana le siguen el juego,
yo te espero, las horas se saben eternas
y autónomas pasan calando los lagrimales,
la lluvia y la noche distraen al mañana,
las horas lo saben; tú no regresas, yo no sé nada.
Due® 1agosto09

5 comentarios:
Un placer ser el primero en comentar sus letras, que siempre son exquisitas y deleitables.
Un abrazo.
Vaya, pues muchas gracias por tu visita, es un halago sin duda...mil gracias
siempre es un placer recorrer tus letras. saludos
El final que le pusiste...
Sensitivos, profundos, hermosos... penetran hasta lo profundo del alma...
Un placer leerte.
Gracias por compartir
Mil besos de luz
. Bendiciones.
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