
Tomé del armario mis falsas alas negras,
las de lujo –claro-, las que uso cuando sueño
que podría saltar constelaciones cual si fueran
solo charcos infinitos en donde navegan
mil doscientos veinticuatro veleritos
construidos con las hojas del papel
en donde están escritos los poemas nunca dichos,
las de lujo –claro-, las que uso cuando sueño
que podría saltar constelaciones cual si fueran
solo charcos infinitos en donde navegan
mil doscientos veinticuatro veleritos
construidos con las hojas del papel
en donde están escritos los poemas nunca dichos,
agité con fuerza aquellas falsas alas negras
para que escurriera el polvo de estrellas
y también formar con ello ráfagas de viento
para simular suspiros que movieran,
de los charcos infinitos, a buen puerto,
el destino de los veleritos de papel escritos
con la tinta roja enamorada,
miré desde muy alto aquel desfile de poemas
que sorteaban infinitas olas de esperanzas,
y por un momento confundí al infinito
con los charcos llenos de estrellitas que tocaban
buenos puertos que con sentimiento derramaron
cristalinas lagrima de amor enamorado
que se confundieron con estrellas
despistándome en mi alto vuelo,
y cerré las falsas alas negras y caí en picada
hasta la puerta de mi armario,
despistado como estaba deshoje la libreta de poemas,
me busqué una playa inmensa a la orilla
de un charco infinito, me senté en mi memoria
y construí muchísimos veleros que navegan por los sueños
con tu nombre dibujado en su casco con polvito de estrellas.
Due® 27 ago 08
para que escurriera el polvo de estrellas
y también formar con ello ráfagas de viento
para simular suspiros que movieran,
de los charcos infinitos, a buen puerto,
el destino de los veleritos de papel escritos
con la tinta roja enamorada,
miré desde muy alto aquel desfile de poemas
que sorteaban infinitas olas de esperanzas,
y por un momento confundí al infinito
con los charcos llenos de estrellitas que tocaban
buenos puertos que con sentimiento derramaron
cristalinas lagrima de amor enamorado
que se confundieron con estrellas
despistándome en mi alto vuelo,
y cerré las falsas alas negras y caí en picada
hasta la puerta de mi armario,
despistado como estaba deshoje la libreta de poemas,
me busqué una playa inmensa a la orilla
de un charco infinito, me senté en mi memoria
y construí muchísimos veleros que navegan por los sueños
con tu nombre dibujado en su casco con polvito de estrellas.
Due® 27 ago 08
5 comentarios:
vaya ensalada de imagenes francisco...eres absolutamente genial...te enlazo a mi blog compadre...un abrazo
Gracias POETA, un fuerte abrazo
Me encantó la belleza de ese poema,te lo digo sinceramente, sobre todo la impresión que me da de cosas pequeñitas.Las estrellitas, los barquitos, me parecen muy tiernos.Un fuerte abrazo.Princesmain.
El final... tremendo !
Me encantó..
Esa caídas nos quitan muchas cosas, pero no las ganas de buscar un papel, y escribir!
Contenta de pasar por este onírico café!
Sr. Due, permítame ser su admiradora, qué belleza de poemas!!
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