
Las cosas no saben nada bien de éste lado,
quiero ir a verte y endulzarme en tus labios.
Le urge a mi piel tu piel canela,
extraño la luz de tu mirada y el amor
con el que en mis brazos te regalas,
me urges y no acabo de pagarle
a la vida lo prestado,
ni termino de cambiar
a negro el saldo del pasado.
Me faltas en mis días, en mis noches,
en el tiempo detenido y en ese que no ha llegado.
Me entristece faltarle a tu esperanza
con mi ausencia, y me duele la distancia,
no me animes con tus –qué le hacemos,
nos veremos cuando puedas-,
me sabe a conformismo
y a suspiro deletreado,
¿Qué le hacemos...?, ¡Quiero verte!,
saborear la miel que tú provocas,
oler el aroma manzanilla
que tu aliento invoca,
acariciar tu alma
y tu piel de oro mi tesoro,
me urge hacer entre tus brazos
las caricias que se han quedado
escondidas entre las prisas,
escuchar tu risa, y con calma;
perderme en el centímetro
cuadrado de los tres lunares
que cuelgan ansiosos en tu pecho,
¿lo ves amor?,
las cosas no saben nada bien de esta lado,
pero al amarte y recordarte como lo hago,
la esperanza de volver a verte reverdece,
aunque aquí en mi mundo,
se riegue con amor y sal de llanto.
Due® 18abril09 j